La Secretaría de Salud fortaleció las acciones para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la leishmaniasis en México al asegurar la disponibilidad de todas las opciones terapéuticas recomendadas a nivel internacional, con el objetivo de ampliar el acceso a la atención médica y reducir las complicaciones asociadas a esta enfermedad parasitaria.
El director de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (Cenaprece), Fabián Correa Morales, informó que esta estrategia contempla tratamientos sistémicos, terapias locales y termoterapia, lo que permitirá brindar una atención más eficaz a la población de los estados donde la enfermedad es endémica, entre ellos Campeche, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Como parte del Programa de Prevención, Tratamiento y Control de las Leishmaniasis 2025-2030, el país cuenta con un portafolio completo de medicamentos, entre los que destacan el antimoniato pentavalente, la miltefosina y las formulaciones liposomal y desoxicolato de anfotericina B, además de tratamientos locales y termoterapia.
Correa Morales destacó que entre 2019 y 2025 México registró avances importantes para fortalecer la respuesta nacional frente a esta enfermedad, entre ellos la recuperación del abasto de medicamentos mediante el Fondo Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la estandarización de los protocolos de atención médica y el fortalecimiento del diagnóstico con pruebas especializadas y tamizaje de VIH.
Asimismo, resaltó la implementación de tratamientos locales, especialmente la termoterapia, y la modernización del sistema de vigilancia a través del Módulo Leishmaniasis del Sistema Integral de Monitoreo de Vectores (SIMV), herramienta que permite dar seguimiento puntual a los casos y mejorar el análisis epidemiológico en tiempo real.
Las autoridades sanitarias señalaron que estas acciones han contribuido a optimizar la organización de los servicios de salud y a consolidar las estrategias de prevención, atención y control de las diferentes formas de leishmaniasis. Como parte de los objetivos hacia 2030, se busca garantizar el diagnóstico oportuno, el tratamiento adecuado y el seguimiento integral de todas las personas afectadas, con especial atención a niñas, niños y grupos en situación de vulnerabilidad.



