El inicio del ciclo escolar en el nivel básico ya inició, y aunque históricamente representa uno de los momentos más dinámicos para el comercio local de San Juan del Río, la temporada actual pintó un paisaje contrastante donde el presupuesto familiar osciló entre el gasto indispensable y la cautela extrema, dejando ver una recuperación económica que avanza a ritmos muy distintos según el giro comercial.
Por un lado, el sector de los uniformes escolares mostró una estabilidad constante. Negocios de fabricación directa como Chambalu, ubicado en la céntrica calle Rafael A. Díaz, registró un flujo de ventas similar al del año anterior, destacando la demanda en los niveles de preescolar y bachillerato.
Con prendas para más de 100 escuelas y un rango de precios que va de los 600 a más de 1,000 pesos —dependiendo si se trata de ropa de diario, deportiva o de gala—, este tipo de establecimientos consolida su lugar como parada obligatoria para las familias que buscan rendimiento directo de su presupuesto.

En el extremo opuesto se encuentran las papelerías tradicionales. Establecimientos emblemáticos como El Quijote, ubicado frente a la secundaria Antonio Caso, al igual que otros comercios del ramo, reportaron un arranque de ventas inusualmente lento.
Para estos comerciantes, la expectativa de repunte depende enteramente de los próximos días, una vez que los planteles entreguen formalmente las listas de útiles y los padres de familia se vean en la necesidad de surtirlas.
Curiosamente, el consumo de ciertos accesorios no parece escatimar. Tiendas especializadas en marcas de mochilas, como la situada en el centro comercial de Prolongación 5 de Mayo, informaron sobre un desempeño sobresaliente durante el mes de agosto, confiando en que la inercia positiva se mantenga durante esta primera semana de clases.

La adquisición regulada de uniformes y la postergación en los útiles escolares refleja la estrategia actual del consumidor sanjuanense: priorizar la durabilidad en ciertos artículos, cumplir con el vestuario obligatorio y diferir el gasto papelero hasta el último minuto.
Aunque la temporada escolar sigue trayendo consigo la promesa de un alivio económico para el comercio de San Juan del Río, también pone de manifiesto que las familias están administrando cada peso con una lupa cada vez más rigurosa.
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