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Dormir mal no es parte natural del envejecimiento, señala el INGER

El Instituto Nacional de Geriatría (INGER) exhortó a no asumir que los problemas para dormir forman parte natural del envejecimiento, al señalar que, aunque con la edad ocurren cambios en los patrones de sueño, las alteraciones persistentes suelen estar relacionadas con padecimientos médicos, trastornos de salud mental o hábitos cotidianos que pueden ser identificados y tratados.

Rodrigo Gómez Martínez, especialista en Psicogeriatría del Servicio de Psiquiatría Geriátrica del INGER, explicó que el sueño desempeña un papel fundamental en la salud física y mental. Advirtió que la falta de descanso puede favorecer la aparición de ansiedad, depresión y deterioro cognitivo, mientras que enfermedades como la hipertensión o la diabetes también pueden afectar la calidad del sueño.

El especialista indicó que, aunque es común que el sueño sea más ligero en la vejez y disminuya el tiempo en las fases profundas, esto no significa que dormir mal de manera constante sea normal. La falta de un descanso adecuado puede afectar la memoria, la atención y el desempeño en las actividades diarias, además de propiciar hábitos como las siestas prolongadas, que contribuyen a mantener el problema.

Para detectar el origen de estas alteraciones, el INGER realiza evaluaciones integrales en las que analiza aspectos como los horarios de alimentación y medicamentos, el consumo de líquidos, la actividad física, las rutinas antes de dormir, el tiempo para conciliar el sueño, los despertares nocturnos y las actividades que se realizan en la cama, ya que incluso acciones como ver televisión o comer antes de dormir pueden interferir con el descanso.

De acuerdo con el especialista, entre 20 y 40 por ciento de las personas adultas mayores presentan síntomas importantes de insomnio. Sin embargo, solo entre 5 y 10 por ciento de los pacientes atendidos en el Servicio de Psiquiatría Geriátrica presentan trastornos primarios del sueño, mientras que la mayoría de los casos están asociados con otras enfermedades, principalmente de salud mental.

Cuando se identifica un padecimiento como depresión o trastorno de ansiedad generalizada, el Instituto ofrece atención personalizada que puede incluir psicoterapia, tratamiento farmacológico y acciones de psicoeducación para mejorar tanto el sueño como la calidad de vida de los pacientes.

A dos años de su creación, el Servicio de Psiquiatría Geriátrica del INGER alcanzó recientemente su expediente número mil, lo que refleja el incremento en la demanda de atención especializada.

Finalmente, el Instituto recomendó mantener horarios regulares para dormir, realizar actividad física, limitar las siestas a menos de una hora, reducir el consumo de cafeína, alcohol, nicotina y líquidos antes de acostarse, además de conservar una alimentación saludable y una vida social y cognitivamente activa. También invitó a las personas adultas mayores y a sus familiares a buscar atención médica cuando las alteraciones del sueño persistan, con el fin de recibir un diagnóstico y tratamiento oportunos.

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