En las aduanas del país, el combate al tráfico ilegal y la evasión fiscal se libra a contrarreloj. En tan solo tres minutos, un equipo de casi 30 especialistas debe analizar las radiografías de alta tecnología de los cargamentos e identificar cualquier irregularidad: desde dobles fondos y formas sospechosas hasta alteraciones en la densidad de los productos o presencia de material orgánico.
Semanalmente, más de 20 mil imágenes llegan al Centro de Procesamiento Electrónico de Datos (CPED) de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). Sin embargo, para potenciar esta labor de inspección no intrusiva, las autoridades han decidido llevar la fiscalización al siguiente nivel sumando un aliado clave: la Inteligencia Artificial.

IA y súper cómputo para multiplicar los decomisos
Actualmente se entrena un modelo de IA diseñado para interpretar irregularidades en los despachos aduaneros. Alimentado con un banco de imágenes que ya supera los 60 mil registros en constante crecimiento, el software aprende a detectar anomalías automáticamente.
Este desarrollo forma parte de una alianza estratégica con el Barcelona Supercomputing Center para la creación de Coatlicue, un sistema avanzado de procesamiento de datos para la seguridad nacional.
Para reforzar esta cobertura, la infraestructura aduanera también se encuentra en expansión:
- Escáneres en aumento: De los 66 equipos actuales (entre fijos y móviles), se busca alcanzar los 150 escáneres en un plazo de 12 meses, incorporando tecnología capaz de detectar armamento.
Cero tolerancia en el sector de hidrocarburos
La vigilancia no se limita a las imágenes. Ante el reto que representa el tráfico ilegal de combustibles, la ANAM ha reforzado la fiscalización en campo sin frenar el flujo comercial.
Blindaje en fronteras y puertos: Desde 2023 se desplegaron laboratorios móviles dedicados exclusivamente al análisis químico de hidrocarburos en los puntos de acceso fronterizos y marítimos.
De las cerca de 5,700 pipas que transitan diariamente por la frontera, entre un 20% y 25% transportan combustibles. La meta del CPED es clara: aplicar muestreos en sitio a la totalidad de las pipas y buques tanquerras que ingresen con este tipo de líquidos, garantizando un control riguroso sin paralizar las operaciones logísticas.
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