El Mundial de Futbol 2026 dejaría en México una derrama económica estimada de 2,543 millones de dólares, cifra que representa una reducción de 7 % respecto a las previsiones iniciales debido a una menor llegada de turistas internacionales, de acuerdo con un análisis de Deloitte. A pesar de ello, el gasto de los visitantes nacionales, el dinamismo del comercio y el incremento en las tarifas de hospedaje contribuyeron a compensar parte de esa disminución.
Según el estudio, 1,748 millones de dólares corresponderían al consumo generado durante el evento y 795 millones a inversiones en infraestructura realizadas este año. Al considerar las inversiones efectuadas desde 2024, el impacto económico acumulado alcanzaría los 3,578 millones de dólares.
La consultora también ajustó sus estimaciones sobre el efecto en la economía nacional. La contribución al Producto Interno Bruto sería de 0.12 %, por debajo del 0.14 % previsto anteriormente, mientras que el torneo generaría 101,255 empleos temporales, alrededor de 10 % menos de lo proyectado.
El economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, Daniel Zaga, explicó que la estimación de visitantes vinculados al Mundial se redujo de 836,000 a 494,000 personas, de las cuales 198,000 serían turistas extranjeros y 296,000 nacionales. Entre las razones señaló el incremento en el costo de los boletos por los precios dinámicos, la mayor presencia de aficionados mexicanos en los estadios y el desplazamiento de viajeros que optaron por evitar las ciudades sede durante la competencia.
Entre las sedes, Ciudad de México concentraría el mayor impacto económico con 548 millones de dólares y más de 21,000 empleos temporales, seguida de Jalisco, con 290 millones, y Nuevo León, con 270 millones de dólares.
En materia hotelera, la capital registró una ligera disminución en la ocupación, aunque las tarifas aumentaron 47 %. Monterrey fue la única sede que elevó su ocupación, mientras que Guadalajara experimentó una baja en este indicador, pero con incrementos en las tarifas que llegaron a duplicarse.
El estudio destacó además que el consumo de los mexicanos superó al de los visitantes extranjeros. Datos de Adyen indican que el gasto promedio por operación de los aficionados nacionales fue de 32 dólares, frente a 27 dólares de los turistas internacionales. Asimismo, durante algunos encuentros del torneo se registraron incrementos importantes en el consumo, mientras que la camiseta de la Selección Mexicana figuró entre las más vendidas a nivel mundial y los pagos sin contacto dominaron las transacciones en el Fan Festival del Zócalo.
Por actividad económica, la gastronomía encabezó la derrama con 584 millones de dólares, seguida del comercio minorista con 433 millones, el alojamiento con 328 millones, el transporte con 223 millones y el entretenimiento con 34 millones de dólares. De todos los sectores, únicamente el comercio superó las expectativas gracias al incremento en las ventas de bebidas, botanas, servicios de entrega y productos oficiales.
Especialistas de Deloitte señalaron que, más allá de los beneficios económicos inmediatos, uno de los principales legados del Mundial será el fortalecimiento de la imagen internacional de México como sede de grandes eventos, así como la infraestructura desarrollada y la experiencia adquirida para la organización de competiciones de talla mundial.



