El régimen del gobierno de Cuba, encabezado por Miguel Díaz-Canel anunció un programa de 176 directrices que busca reactivar una economía prácticamente hundida.
Estas medidas, fueron aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de junio, en ellas se incluye la ampliación del sector privado, más apertura a la inversión extranjera, la adopción de mecanismos de mercado para asignar recursos y cambios radicales en la agricultura, el sistema financiero o el comercio exterior.
Lo anterior en caso de llevarse a cabo, reducirían de forma notable el férreo control que el Estado mantiene sobre la economía en el sistema socialista cubano.
Un empresario podría abrir varias compañías, un agricultor tendría más incentivos para producir, una empresa privada importaría directamente sus insumos y los emigrados estarían llamados a jugar un papel importante en la economía nacional.

Es importante puntualizar que de momento son líneas de actuación generales y no está claro cuándo, ni con qué mecanismos concretos, se llevarán a la práctica.
Las 176 reformas anunciadas por el gobierno cubano buscan, en términos generales, dar más espacio a la iniciativa privada y reducir parte del control que el Estado ha ejercido tradicionalmente sobre la economía.
De aplicarse tal y como han sido presentadas, un empresario estaría autorizado a operar varias compañías en lugar de una sola, las empresas privadas podrían crecer más allá del límite de 100 trabajadores y los agricultores tendrían más margen para producir y vender sus productos.
Las entidades privadas y las cooperativas ganarían libertad para importar y exportar productos e insumos, así como acceder a financiación.
En cuanto al sector estatal, ciertas empresas públicas tendrían más autonomía para operar y algunas podrían transformarse en sociedades mercantiles con participación de otros actores económicos.
El Estado dejaría progresivamente de asignar recursos de forma centralizada para avanzar hacia un sistema en el que las compañías accedan a insumos, divisas y financiación en el mercado.
También se abriría por primera vez la puerta a la participación empresarial en actividades financieras como los microcréditos, las casas de cambio e incluso determinados servicios bancarios (si bien no se ha aclarado si esto supondrá la creación de bancos privados propiamente dichos o una apertura más limitada del sector financiero).
Además, las reformas buscan atraer capital de los cubanos residentes en el exterior para que participen en empresas, financien nuevos negocios y aporten recursos a sectores considerados estratégicos para la recuperación económica.



